Obsolescencia Programada


Obsolescencia Programada es el resultado de la política llevada a cabo por el mercado de consumo de las grandes compañías que lo han impuesto como modelo standard. También de una sociedad que ha sido víctima del auto engaño y ha aceptado con calzador esta forma capitalista de vivir.

Todo está roto antes de ser comprado, la carrera de ingeniero esta más depreciada que nunca. Frases como comunes como:

“Parece que lo hacen para que se rompa”

“Ya se ha roto. Claro, justo cuando se acaba la garantía”

Todo está programado para la Auto Malfunción, y esto es, que el producto comprado nuevo tiene una fecha de caducidad impuesta por el fabricante. Todo dispositivo electrónico o no, dejara de funcionar correctamente o se estropeara de tal forma que no pueda ser usado con normalidad en un plazo de tiempo calculado, que hará que tengamos que reemplazarlo por otro nuevo sin más remedio.

Esta política consumista sin descanso, ha sido la respuesta de las grandes corporaciones, que con su avaricia de dinero y beneficios sin fin, se pusieron manos a la obra allá por principios del siglo XX.

Todo está pensado desde los departamento de I+D+i para que un producto nuevo lanzado al mercado tenga una vida útil limitada y calculada al detalle.

Todo es calculado, desde la resistencia de todos los materiales que conforman un producto, pasando por pruebas en laboratorio del uso del dispositivo que son realizadas para calcular su durabilidad en función del uso que se espera que se haga de él, hasta la recopilación de los hábitos de uso que se hace de él una vez se ha vendido. Y esta información claro está, la proporcionamos nosotros de forma gratis al fabricante sin darnos cuenta, ya sea conectándonos a internet y enviando estadísticas de uso, rellenando encuestas a cambio de un descuento, descargas de aplicaciones, etc. Todo es cuantificado y asociado para generar los llamados perfiles de consumo, los cuales se retro usaran de nuevo en la evolución de la siguiente versión del dispositivo o en la fabricación de uno nuevo.

Todo tiene un reloj interno, un contador, y cuando llega la fecha o el número programado, todo deja de funcionar bien o simplemente se estropea del todo.

Otro problema añadido son los servicios técnicos, que dependen de los propios fabricantes para tener piezas de repuesto, y en la actualidad, todo está pensado para que arreglarlo salga muy caro y tengas que comprar uno nuevo.

En los dispositivos más analógicos, por llamarlos de alguna forma, se calculan la resistencia de los materiales, ya que con esto se sabe la vida útil que va a tener en función de un número determinado de usos que se le da. Ponemos varios ejemplos:

Elemento Electrónico: La Impresora

Comprada nueva, al cabo de un número determinado de impresiones, dejara de funcionar o presentara errores que la inutilizaran. Se ha comprobado que con aplicaciones software, es posible resetear el contador interno que llevan, y la impresora vuelve a funcionar perfectamente.

Elemento No Electrónico: La Ropa

Compramos una prenda de unos 10€ en tiendas de franquicia conocidas. El material utilizado, así como la resistencia del tejido y la forma de elaborarlo son determinantes para calcular su durabilidad. Por lo que una prenda de este tipo, tras X número de usos y lavados, ya presentara desperfectos en sus costuras, deshilachamiento de las fibras, etc, que harán que no resulte presentable llevar esa prenda.

Algunos confunden la obsolescencia programada, con la renovación de productos, tales como realizar actualizaciones de software de programas, sistemas operativos, aplicaciones de móviles y demás. No es ese el concepto.

Os dejo a continuación un video muy gracioso en el que se realiza una parodia sobre este hecho del consumismo desaforado y el concepto de la obsolescencia programada.

¡La próxima vez que se te rompa un aparato, intenta buscar una solución antes de comprar otro!

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