Robotizando a los Niños


ninños jugandoResulta curioso como hoy en día todos los padres de niños pequeños en edades entre 0 y 16 años, tienen el mismo modo de actuar con ellos. Y no se trata solo en la forma de hablarles. Nos referimos a las dichosas actividades extraescolares, que se han convertido en un método para robotizar a los niños, quitarles su inocencia, peronalidad, imaginación y creatividad.

Se trata de que ahora parece que queremos que nuestros niños no sean niños, que se vuelvan autosuficientes de la manera más rápida posible para que nosotros los mayores podamos tener la mayor libertad posible y no tener que encargarnos a todas horas de los dichosos críos.

Queremos que nuestros niños de bebes, no lloren por cualquier cosa, a no ser que sea una razón súper importante que tengan los padres en mente y que el niño tenga que saber cómo adivino. Se trata de suprimirle todos sus instintos como niño, si tiene hambre, sed, sueño, necesidades físicas, etc…

Cosas así y demás se cuentan en un libro titulado Duérmete Niño de Eduard Stivill, comúnmente conocido como, El Método Stivill. En este libro que no recomendamos, se cuenta como ir acostumbrando al niño a que duerma solo, no llore por cualquier cosa, que no tenga a los padres tanto tiempo con ellos, etc. Realmente de lo que se trata es de quitarnos al niño de en medio rápido y molestándonos lo menos posible.

¡Hacer que el niño, deje de ser niño!

Queremos que desde que nacen, nuestros niños sean personas mayores autosuficientes que sepan hacer todo lo que una persona mayor sabe hacer y sin necesidad de estar preguntando y reclamando nuestra atención.

Conforme el niño va creciendo, entra a la guardería y después al colegio. En la guardería nos dedicamos a dejarlos allí hasta pasado mediodía y por la tarde pasan a manos de los abuelos, que ya se encargan ellos de entretenerlos y cuidarlos mientras los padres están en el curro o de compras por el centro comercial.

Desde la misma etapa del colegio y a veces antes, es cuando ya comenzamos a apuntarlos a toda clase de actividades extra escolares como piscina, música, baile, informática, idiomas, deportes varios y la ostia parda. Toda una cantidad de actividades que son innecesarias en su mayoría y que cuestan mucho dinero. Pero claro, todo es justificado con tal de que los niños estén entretenidos y con alguien que los vigila.

La realidad es que durante todo este tiempo, los padres ya nos sentimos libres, porque si hemos salido del trabajo, tenemos cantidad de tiempo libre para nosotros solos sin tener que estar al cuidado de los niños. Y si todavía no hemos salido del curro, estamos tranquilos de que los niños están con alguien mayor y haciendo algo.

Lo curioso del tema es que los padres se sienten contentos gastándose la pasta y quedándose sin disfrutar del tiempo de sus hijos, simplemente porque lo hacen todos los demás, amigos, vecinos, familia, etc. Un comportamiento que esta aceptado por todos y del que no nos importa empuarnos todos los meses, con tal de que nuestros niños sean lo más de lo más.

Esta sociedad nos está volviendo de tal forma, que los padres ya no queremos tener niños para disfrutar con ellos y verlos crecer con nosotros, sino que los tratamos como un producto que tiene que ser el mejor de la competencia para triunfar en la sociedad.

Tenemos niños como el que va a la tienda y se compra una mascota, que enseñamos rápidamente a hacer sus cosas básicas para que enseguida podamos dedicarnos a nuestras cosas de ocio y solamente estemos con ellos un pequeño porcentaje de tiempo al día. Realmente estamos idiotizando a los niños, y les estamos quitando toda posibilidad de desarrollar todas sus habilidades mentales como la imaginación, creatividad, inocencia…

Los padres de ahora no dejan que los niños sean niños. No dejan que jueguen en los parques porque todos los demás apuntan a sus hijos a actividades extras, y si hay algunos que nos les gusta este rollo y dejan a sus hijos jugar en el jardín, se encuentran con que apenas hay niños con los que puedan jugar y hacer amistades, ya que casi todos están en las dichosas actividades extra, aprendiendo a tele transportarse, a hablar 6 idiomas como el Papa, o tocando la pandereta.

Y cuando los niños llegan a casa, les espera otra sesión de deberes interminables, para tener nosotros la TV libre y ver nuestro último capítulo de nuestra serie.

Parece más una cuestión de modas y estatus social que de educar a los niños y dejarles crecer como lo que son, NIÑOS. Si mis vecinos, amigos, familia y demás apuntan a sus hijos a actividades, yo también apunto a los míos porque si no, me quedo atrás en el grupo y me critican, y eso no puede ser.

Se nos ha olvidado que nosotros también fuimos niños y nos gustaba mucho jugar con los amigos en la calle, con nuestros padres y con nuestros juguetes en casa. Queríamos todo el tiempo posible para hacer amigos, divertirnos, intercambiar emociones y socializar.

¡QUIERO SER UN NIÑO!

¡Cuando recordemos que nosotros también fuimos niños, quizá entenderemos que les estamos quitando a nuestros hijos la posibilidad de que ellos también lo sean!

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